DESTIERRO
Dispersos
por el mundo
como
naves sin rumbo,
el
destino es incierto,
nuestro
malestar profundo.
Como
pobres vagabundos,
errantes
y olvidados,
injusta
travesía
a que
estamos forzados.
Añorando
la tierra
que un
día abandonamos,
estrujadas
las almas,
ahogados
por el llanto.
Arrastrando
las penas
de
nuestra desventura,
cual
pesadas cadenas,
grilletes
de penurias.
¿Cuánto
habrá de durar
nuestro
arduo camino?
¿Cuánto
tiempo más
en este
triste exilio?
Triste
el existir
del
desterrado,
obligado
a vivir
de su
patria alejado.
Cástulo
Gregorisch
12/6/03
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