Friday, March 28, 2014

PEDRO PAN


                           PEDRO PAN

 

Me acuerdo cuando partimos        

y nuestra tierra dejamos,         

me acuerdo de aquellos niños      

que no iban acompañados,          

aquellos niños que solos          

marchaban a un mundo raro.        

 

Se alejaban de sus padres         

que trataban de salvarlos         

con gran dolor de sus almas       

de aquel sistema malvado,         

guardando aquella esperanza       

de algún día verse aunados.       

 

Miles y miles partieron           

en un viaje inesperado            

que los llevaba a otras tierras   

de sus padres separados,          

hacia aquel destino incierto

en vuelo desesperado.                                                             

 

Incierto era aquel futuro          

al que se vieron forzados

por circunstancias adversas

que tantas vidas cambiaron,

destruyendo la familia

en giro desafortunado.

 

Hijos que más nunca vieron

a los padres que dejaron,

muchos padres que murieron

de sus hijos alejados,

niños que lejos crecieron,

corazones destrozados.

 

Triste, triste la partida

de niños desamparados,

sufridas fueron las vidas

de aquellos padres cubanos

que decidieron perderlos          

antes que verlos esclavos.

 

Niños que se hicieron hombres       

creciendo en un mundo extraño,

en una patria adoptiva

con la que nunca soñaron,

con familia substituta

con la que nunca contaron.

 

Muchas lágrimas vertidas,

vertidas por ambos lados,

los niños que se marcharon,

los padres que se quedaron,

sufridos todos aquellos

que nunca más se encontraron.

 

Allá en mi tierra quedaron

los padres sacrificados,

extrañando aquellos niños

que al destierro ellos mandaron,

de haberse quedado en Cuba

se los hubiesen quitado.

 

¡Alejados padres e hijos,

el peor de los calvarios!

 

Cástulo Gregorisch

1/17/04

 

 

 

 

 

 

                                                    
                                   

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